Una lanza por ‘El Ministerio del Tiempo’

Resulta poco lógico que en esta generación del ‘para después’ en la que nos hemos convertido tengamos que hacer uso de indicadores (no representativos) a tiempo real para hacer del éxito algo empírico. Si aplicamos la definición de la Real Academia sobre el éxito, en la que dice que es el resultado feliz de un negocio o actuación, podemos deducir que el termómetro de las televisiones es caduco.

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La noche del lunes fue una gala de estrenos en la pequeña pantalla. Telecinco abrió las puertas de la casa de Bertín Osborne, Antena 3 las de la corrupción y la pasión de su embajada y en Televisión Española reabría sus puertas El Ministerio del Tiempo. Muchos auguran después de las emisiones que el futuro de la serie de la pública pende de un hilo por la guerra de parrillas con los estrenos de las dos privadas. Porque Mi casa es la tuya llegó a Telecinco con un 15,6% de share, La Embajada se estrenó en Antena 3 con un 22,5% (el más fuerte de la temporada) y la serie de Javier Olivares dio continuación a su segunda temporada con un 9,9%.

Todo esto son datos, números que indican lo que eligieron los cerca de 5000 hogares con un audímetro en instalado en su casa que nos representa a más de 46 millones de habitantes. La nota de cada uno de los espacios se publica al día siguiente, una vez escudriñados todos los segmentos, y los medios transforman toda esta matemática en literatura amarilla con titulares de prensa enfatizados por términos como “batacazo”, “fracaso” y (mi favorito) “desinfle”.

Por eso que a nadie le confunda el “éxito en audiencia”, pues es un dato con meras simplicidades económicas. En aquello que haya más espectadores, más inversiones en publicidad generará. Recuerdo que con 15 años escribí una carta al director de un dominical de Vocento similar a TV MÁS porque Cuatro había decidido retirar de su parrilla del prime time un documental de pocas entregas semanales sobre el proceso de creación de un disco. La emisión comenzó el sábado 3 de junio de 2006 y vieron la luz en televisión dos capítulos. La respuesta a mi carta fue “que sólo nos queda el derecho a la pataleta”.

Pero ahora, diez años después, cuando parece que tenemos tiempo para hacerlo todo después, no es necesario que nos guiemos por lo que ha subido y bajado en audiencia. El Ministerio del Tiempo se emite a la carta (mañana lo podemos ver). No es una serie más, sino la representación de un fenómeno que añoran las producciones de las privadas. En Televisión Española no hay anunciantes. Sólo hace falta una apuesta para que continúe y casi ninguno de sus espectadores tiene interés en invertir para publicidad en el soporte televisivo. Entonces, ¿de verdad nos interesan las audiencias?

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  1. Ulises

    Los espectadores no tienen ni idea. Prefieren ver productos basura y convencionales, como “Bajo sospecha”, o al tal Osborne, cuya gracia sólo se entiende por su carácter frívolo y retrógrado, de tanta aceptación en el país, a un serial elevado y diferente como El Ministerio del Tiempo, que mejora mucho la pobre programación televisiva, pero de la que el espectador no quiere saber nada.

    Es vergonzoso que un producto así pase tantas dificultades para continuar, mientras que la telebasura está instalada con tanta comodidad.

    La historia recordará a esta serie durante años, pero nadie lo hará con estos programas tan abominables.

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