Opiniones impopulares

Hace unos días recordé que llevaba mucho tiempo queriendo ver la película Acantilado. Es una adaptación de la novela El contenido del silencio de Lucía Etxebarria que leí hace varios años y me gustó muchísimo. La descripción del paisaje canario, donde se desarrolla la novela que habla de una secta muy turbia, me pareció maravillosa y recuerdo que pensé que sería una suerte verla en la gran pantalla (aunque fuese una obra del cine patrio).

La cuestión es que siempre que voy a ver una película que ha tenido rodaje desde su estreno (creo que esta es de principios de 2016) primero veo su puntuación en Filmaffinity. Desconozco el motivo, pero desde hace tiempo esta web es mi Biblia cinematográfica. Aunque sea de letras, si tengo que elegir un parámetro en cuestiones de criterio solo me fío de los números. Nada de críticas escritas desde quién sabe qué intereses o traumas infantiles.

Así pues, vi que los usuarios de Filmaffinity que han querido puntuar Acantilados no le han dando el aprobado. Se queda cerca del 5, pero la cinta de Helena Taberna tiene que pasar por septiembre. Sin embargo, yo le puse un 6. Porque, guardando las distancias de la definición subjetiva de lo que es bueno y es malo, a mí me gustó. Y luego me acuerdo de La La Land (o Ciudad de las estrellas), que está actuando como estringente para todo el planeta, porque está nominada a no sé cuántos Oscars y tiene no sé qué referencias cinematográficas. Y a mí me dolía darle más de un 3 de 10. Porque no me gustan los musicales y porque creo que el argumento alardea con vanidad de demasiada dispersión. Pero, ¿ir a contracorriente es algo negativo? Todo esto me hace pensar que sí.

la-la-land

Está claro que, de las libertades gratuitas que nos quedan, la del pensamiento propio es una de las que menos mano echamos. Entendemos que sabemos menos de cine porque hay una prestigiosa Academia de Cine que dicta qué películas son buenas y cuáles no. Luego están los disidentes, lo que cuestionan los premios pero, al final, el reclamo ya lo tienen: “Nominada a 14 Oscars. Pues algo tendrá“.

El reconocimiento está bien pero, señores y señoras, mi criterio cinematográfico lo fundamento yo sobre lo que yo considere. Me gusta Stranger Things, serie de moda de Netflix que parece que todos tenemos que ver. Habrá quien no le guste pero, oye, que todo el mundo la ve. Soy de los sacrílegos a los que nunca les gustó FriendsMe aburre Titanic. En contra de lo que dijo la mayoría del público, Batman vs. Superman me pareció un peliculón. No me desencantó la primera parte cinematográfica de Fifty Shades of Grey.

friends

Me recuerdan que no tengo perdón por haberle dado una puntuación tan baja a lo que parece que será la película de 2017. Y esto lo recuerdo recién salido de ver la última entrega de Resident Evil. Es la adaptación de un popular videojuego en el que la típica súper mujer se pone al frente del pim-pam-pum para salvar el mundo de un virus zombi. Una suerte de Lara Croft pesada que, por lo menos en la gran pantalla, me ha resultado soporífera. Vaya por delante que nunca me interesó el videojuego en el que está basado ni había visto ninguna de las cinco entregas anteriores.

La media que le ha dado la gente con sus votos a Resident Evil: Capítulo Final en Filmaffinity ya pasa del aprobado raspado. Y yo, con lo que he visto, siento dolor al validar el 1 sobre 10 que le he puesto. ¿Por qué no se puede votar en negativo?

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